Fondo indexado o ETF
Por dentro son casi lo mismo. Lo que cambia es cómo se compran, cuánto cuestan y, sobre todo, cómo los trata Hacienda en España.
- Un fondo indexado y un ETF hacen lo mismo: comprar todas las empresas de un índice, a muy bajo coste.
- El ETF se compra en bolsa, como una acción. El fondo se compra a la gestora, a un precio al día.
- La gran diferencia en España: puedes pasar el dinero de un fondo a otro sin pagar impuestos; con un ETF, no.
- Ninguno es mejor siempre. Depende de cómo vayas a invertir: poco a poco cada mes, o de golpe.
Lo que tienen en común
Los dos siguen un índice: una lista de empresas, como «las mayores del mundo» o «las mayores de Europa». En vez de intentar elegir las mejores, las compran todas, en la misma proporción que el índice. Con una sola compra tienes un trocito de cientos o miles de empresas.
Por eso los dos comparten las mismas ventajas (cuestan muy poco y reparten mucho el riesgo) y el mismo riesgo: suben y bajan con la bolsa. Un mal año pueden caer un 30 % o más, sea fondo o ETF. Si eso te quita el sueño, el problema no es el vehículo, sino el plazo: este dinero tiene que poder esperar diez años o más.
En los dos casos, además, tu dinero está separado del de la gestora: si la gestora quebrara, las participaciones siguen siendo tuyas.
En qué se diferencian
Cómo se compran. El ETF cotiza en bolsa: lo compras a través de un bróker, al precio de ese momento, cualquier minuto en que la bolsa esté abierta. El fondo indexado se compra a la gestora o a una plataforma de fondos, y el precio se fija una vez al día, al cierre.
Cuánto cuestan. Los dos cobran una comisión anual muy baja, y el ETF suele ser algo más barato todavía. Pero el ETF puede tener comisión cada vez que compras o vendes, según el bróker. Si aportas un poco cada mes, esa comisión pesa; si inviertes una cantidad grande de vez en cuando, apenas.
Cómo los trata Hacienda. Esta es la diferencia que más importa en España. Con los fondos de inversión puedes hacer un traspaso: mover el dinero de un fondo a otro sin vender, y por tanto sin pagar impuestos hasta que algún día lo saques de verdad. Con los ETF no se puede: cambiar de un ETF a otro es vender y comprar, y la ganancia tributa ese año.
¿Por qué importa? Porque a lo largo de veinte o treinta años es muy probable que quieras cambiar algo: un fondo más barato que aparece, otro reparto entre bolsa y renta fija conforme te acercas a la meta, o pasar a algo más tranquilo. Con fondos, esos cambios no te cuestan impuestos por el camino, y lo que no pagas sigue creciendo.
| Fondo indexado | ETF | |
|---|---|---|
| Dónde se compra | En la gestora o una plataforma de fondos | En bolsa, a través de un bróker |
| A qué precio | Uno al día, al cierre | El del momento, mientras la bolsa está abierta |
| Comisión anual | Muy baja: del 0,1 al 0,3 % | Muy baja: del 0,05 al 0,3 % |
| Comisión por comprar | Normalmente ninguna | Según el bróker, en cada compra y venta |
| Cambiar a otro sin pagar impuestos | Sí, con un traspaso | No: hay que vender, y la ganancia tributa |
| Aportar cada mes | Fácil: se programa y se olvida | Posible, pero cada compra puede tener comisión |
| Riesgo | El de la bolsa | El de la bolsa |
Dos detalles más que conviene mirar
Acumulación o distribución. Muchos fondos y ETF existen en dos versiones. La de acumulación reinvierte los dividendos de las empresas dentro del propio fondo, sin que pagues impuestos por ellos cada año. La de distribución te los paga, y tributan ese año. Si no necesitas ese dinero para vivir, la de acumulación suele ser más eficiente.
Si inviertes desde una entidad extranjera. Muchos brókeres que dan acceso a ETF son extranjeros. Si lo que tienes en entidades de fuera de España supera los 50.000 €, Hacienda te pide que lo declares (el modelo 720). No es un impuesto, es un aviso, pero hay que hacerlo.
Cuál encaja contigo
No hay uno mejor, pero sí situaciones en las que uno encaja con más naturalidad:
- Si vas a aportar un poco cada mes durante años, el fondo indexado suele ser lo más cómodo: se programa una vez, no hay comisión por compra y podrás cambiar de fondo sin pagar impuestos.
- Si inviertes cantidades grandes de vez en cuando, o el índice que quieres no existe como fondo en España, el ETF tiene sentido: es algo más barato y te da acceso a más índices.
- Si ya tienes un bróker y te manejas bien con él, un ETF puede ser lo más sencillo, sabiendo que cada cambio futuro pasará por Hacienda.
Elijas el que elijas, lo que más pesa a largo plazo no es fondo o ETF, sino cuánto cobra y no tocarlo cuando la bolsa caiga.
HerramientaInterés compuestoMira cuánto cambia el resultado entre un producto que cobra un 0,20 % y uno que cobra un 1,80 % al año.
Abrir →Si aún no tienes claro dónde encaja cada vehículo, empieza por Dónde poner tu dinero.
Esta guía es divulgativa y general: no tiene en cuenta tu situación concreta ni es una recomendación personalizada. Las comisiones son orientativas y la fiscalidad descrita es la vigente al escribirla; puede cambiar.